Statement
I have never been drawn to fiction. Reality has always felt more complex, contradictory, and absurd than any imaginary construct. From early on, I was interested in the image’s capacity to reveal behaviors, rituals, and dynamics that often go unnoticed. In this sense, documentary observation—particularly that linked to the study of other life forms—influenced my approach to the human as a field of analysis: equally revealing, yet ethically more fraught.
In my practice, photography holds a central place as a tool for record and archive. Due to a fragmentary memory, I turn to the image as an external system for the preservation and observation of experience. From my perspective, an image is most effective when it manages to produce strangeness or a slight disruption—even a brief chuckle—positioning itself in an ambiguous threshold between sense and nonsense.
Growing up in Mexico was a determining factor in this gaze. The urban and domestic environments are crisscrossed by contradictions, improvised solutions, and adaptation mechanisms that generate unintentionally absurd scenes. Within that context, I learned to recognize these moments, to record them, and to distill them into visual material.
Humor is a structural component of my work, not as a narrative device or entertainment, but as a critical tool. In this regard, my approach dialogues with the ideas of Henri Bergson, for whom laughter arises from the friction between the living and the mechanical, revealing latent tensions in human behavior. Humor allows me to pierce the superficial logic of images without foreclosing their complexity, keeping multiple layers of interpretation open.
Through my work, I seek to identify small fissures in the everyday that enable an ethical and critical observation of human vulnerability. In the series Fear Is Universal (2026), for example, I shift human anxiety onto the botanical world to challenge our supposed monopoly on fear. The work is presented in a cabinet whose surface emulates tree bark, forcing the viewer to operate a hatch to access the image. Inside, a looping video records the spasms of plants subjected to constant shuddering, subverting the reading of nature as a passive backdrop. The screen, initially acting as a black mirror, integrates the observer’s reflection before revealing the image; this gesture places the gaze on a plane of complicity and agency—to close or keep the door open—transforming the shudder into a shared language between subject and object.
Declaración Artistica
Nunca me ha atraído la ficción. La realidad siempre me ha parecido más compleja, más contradictoria y más absurda que cualquier construcción imaginaria. Desde temprano me interesó la capacidad de la imagen para revelar comportamientos, rituales y dinámicas que suelen pasar desapercibidas. En este sentido, la observación documental —particularmente aquella vinculada al estudio de otras formas de vida— influyó en mi manera de aproximarme a lo humano como un campo de análisis igualmente revelador, pero éticamente más complejo.
En mi práctica, la fotografía ocupa un lugar central como herramienta de registro y archivo. Debido a una memoria fragmentaria, recurro a la imagen como un sistema externo de conservación y observación de la experiencia. Desde mi perspectiva, una imagen resulta más efectiva cuando logra producir extrañeza o una ligera disrupción —incluso una risa breve— situándose en un umbral ambiguo entre el sentido y el sinsentido.
Haber crecido en México fue determinante en esta mirada. El entorno urbano y doméstico está atravesado por contradicciones, soluciones improvisadas y mecanismos de adaptación que generan escenas involuntariamente absurdas. En ese contexto aprendí a reconocer esos momentos, a registrarlos y a destilarlos como material visual.
El humor es un componente estructural de mi trabajo, no como recurso narrativo ni como entretenimiento, sino como una herramienta crítica. En este sentido, mi aproximación dialoga con planteamientos como los de Henri Bergson, para quien la risa surge de una fricción entre lo vivo y lo mecánico, revelando tensiones latentes en el comportamiento humano. El humor permite atravesar la lógica superficial de las imágenes sin clausurar su complejidad, manteniendo abiertas múltiples capas de lectura.
A través de mi obra busco identificar pequeñas fisuras en lo cotidiano que posibiliten una observación ética y crítica de la vulnerabilidad humana. En la serie Fear Is Universal (2026), traslado la ansiedad humana al plano botánico para cuestionar nuestro supuesto monopolio sobre el miedo. La obra se presenta en un gabinete cuya superficie emula la corteza de un árbol, obligando al espectador a accionar una compuerta para acceder a la imagen. Al interior, un video en bucle registra el espasmo de plantas sometidas a un estremecimiento constante, subvirtiendo la lectura de la naturaleza como un escenario pasivo. La pantalla, al actuar inicialmente como un espejo negro, integra el reflejo del observador antes de revelar la imagen; este gesto sitúa la mirada en un plano de complicidad y elección —cerrar o mantener abierta la puerta—, transformando el estremecimiento en un lenguaje compartido entre el sujeto y el objeto.
